8 jun. 2011

San Telmo, San Telmo.

Dos pelotones de sales engrasadas
se unen con el fin de justificar
las pasiones, los corazones y el vino.
La ventana y las cuatro paredes
transpiran como ellos.

Una encruzijada digna de ser vista
por Napoleón y el César
pende de un hilo para llegar a otro extremo,
arrimando el grito
de cualquiera de los presentes:
ella, el, las paredes o las ventanas.

Y la historia termina
mas o menos enjuagada
entre risas
y ella que se duerme primero.
El otro queda suspendido en la habitación
como buscando una alineación,
un equilibrio en todo esto.
Vuelve a reir, solo,
y se duerme.

2 comentarios:

  1. AAAAAAAAAAAH JUUUUUUUU SAAAAAA YUUUUUUUUUU LIIIIIIIIIIIII POAAAAAAAAAAAAAAANDSJKADMN. Me gustó.

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  2. Me imaginé a un nene pequeño jugando con soldaditos, termina de jugar, está feliz y se va a dormir; y que al mismo todo lo que estaba viviendo era un sueño.

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