12 abr. 2011

Luisa

Querida abuela:

Las salchichas se marean en un jarrón que era tuyo.
Le puse agua, lo calenté, y me comi las salchichas.
Estaban ricas, si te importa.
El agua tiré.
El jarrón guardé.

Y, abuela: ya nos vamos a ver otra vez.
Pero no creas que voy a andar con autitos y muñequitos.
Hace rato cerré el baúl.
Eso si, nunca dejé de rasparme las rodillas,
golpearme la cabeza, y agarrarme los dedos con la puerta.

Con amor, Nacho.

4 comentarios:

  1. buludo, entre mas de 5 veces a tu blog despues de qe hayas subido eso, y aun asi cada vez qe entro me conmueve..

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  2. Che, sos increible, me encanta.

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